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  Introducción
 
 

De acuerdo con la actual Clasificación Internacional de la IHS, se distinguen dos grandes clases de cefaleas:
 
Aquellas que son debidas bien a una lesión anatómica (infarto, hemorragia, inflamación, tumor) en estructuras cráneo-faciales o al efecto de un tóxico o un trastorno metabólico sobre el Sistema Nervioso: cefaleas secundarias.
 
Aquellas que no obedecen a ninguna de esas causas: las llamadas cefaleas primarias. En la práctica, la inmensa mayoría de las cefaleas por las que consultan los pacientes son primarias (alrededor del 90% de todos los casos).
 
Actualmente se reconocen cuatro grandes grupos de Cefaleas Primarias: la Migraña, la Cefalea de Tensión, las Trigeminoautonómicas y un último grupo de Otras Cefaleas Primarias (Cefalea de la tos, Cefalea relacionada con la actividad sexual, Cefalea hípnica y otras). De todas ellas, la más frecuente es la Cefalea de Tensión. Pese a ello, no es la que genera más consultas médicas (en este caso es la Migraña). Ello es debido a que en la mayoría de las ocasiones la Cefalea de Tensión es de intensidad leve y de presentación esporádica. De hecho, alrededor de un 80% de la población general ha sufrido una cefalea de este tipo en alguna ocasión (si bien este porcentaje es variable según diferentes series). Sin embargo, no todos los casos reúnen estas características y, de hecho, la Cefalea de Tensión puede constituir un importante problema de salud,  especialmente cuando es muy frecuente o se hace crónica.
 
Habitualmente, la Cefalea de Tensión se describe como una sensación de presión cefálica, bilateral, comparable a llevar puesto un casco o una banda alrededor de la cabeza, que puede extenderse a la nuca e incluso al cuello y los hombros, es de carácter sordo y se presenta sin desencadenantes aparentes o tras muy variadas circunstancias: con frecuencia se asocia a fatiga, reducción de las horas de sueño o circunstancias vitales estresantes, en general de índole económica, sociolaboral, familiar o psicológica, o bien acompaña a cuadros de ansiedad o depresión. Pero no siempre se ajusta a dicha descripción, en no pocas ocasiones por una anamnesis incompleta o difícil de obtener o por la coexistencia de otras condiciones que se reconocen como causa de cefalea, a veces indistinguible de ésta.
 
 
CEFALEA DE TENSIÓN. Criterios diagnósticos:
 
 A. Episodios de dolor de cabeza (en número variable según el subtipo) que cumple los criterios:
 B. Duración variable según el subtipo.
 C. Al menos 2 de las siguientes características:
   1. Bilateral.
   2. No pulsátil (opresiva/tirante).
   3. Intensidad leve/moderada.
   4. No se agrava con la actividad física rutinaria (v.gr., andar o subir escaleras).
 D. Las 2 características siguientes:
   1. No náuseas ni vómitos.
   2. Sólo 1 de fotofobia o fonofobia. En el subtipo crónico: sólo 1 de náuseas leves, fotofobia o
       fonofobia.
 E. No atribuible a otro trastorno.
 
Dr. F. J. Molina Martínez.

 

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