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REFLEXIONES SOBRE EL DOLOR EN LOS SERES HUMANOS.
Es un hecho innegable que una gran parte de los diagnósticos médicos tienen que ver con la sensibilidad visceral, al tacto, al dolor o a la temperatura. A este respecto, son muchos más los pacientes que son acusados de simuladores, o de tener pretensiones de engañar a los médicos, de los que en realidad hay. Para un médico es muy fácil desacreditar o desechar las experiencias sensoriales que no se ajustan a sus conocimientos de Fisiología o Patología, pero cuando se asume de forma poco meditada que un testimonio relacionado con esas experiencias sensitivas o sensoriales es exagerado o falso, se pueden cometer errores e infligir daños innecesarios. Una postura inteligente de empatía y los esfuerzos por procurar una educación e información adecuadas, tanto del médico como del paciente, resuelven a menudo ese problema. Para el clínico juicioso, es obligado conceder el beneficio de la duda a la veracidad del análisis subjetivo del paciente, sobre todo antes de que se hayan excluido con seguridad mecanismos fisiopatológicos potencialmente importantes. Incluso en tal caso, se precisa que el médico guarde todavía un resto de duda en su cerebro, por la posibilidad de que existan intromisiones sensoriales no reconocidas o no descubiertas que estén contribuyendo a las experiencias perceptivas del paciente. Nunca es el médico más vulnerable a interpretaciones equivocadas que cuando considera testimonios relacionados con experiencias dolorosas. Sobre todo porque, aún hoy en día, no se sabe lo bastante sobre qué circuitos dentro de otros circuitos pueden hallarse perturbados en las vías dolorosas y en las estructuras centrales de modulación o control del dolor.
Por lo tanto, a la hora de aplicar el juicio clínico, debe tenerse en cuenta que, con frecuencia, las observaciones que se corresponden de forma estricta con lo sabido o conocido dependen de condiciones ideales. Muchas de las anamnesis que se realizan se basan en recuerdos a menudo remotos, que se complementan con hallazgos exploratorios obtenidos en un contexto en el cual el paciente, y a veces también el médico, pueden sentir temor o aprensión. Estas condiciones son capaces de originar respuestas que quizá no se ajusten tan exactamente a las descripciones de un libro de texto.
No se sorprenda o descorazone si el testimonio de su paciente con dolor u otras experiencias sensitivas o sensoriales no se adecua muy bien con lo que usted espera según los conocimientos que ha adquirido, en ocasiones mucho tiempo atrás durante el estudio de las ciencias básicas. Sea humilde y admita que es posible que en un momento dado usted no sepa a ciencia cierta lo que puede tener el paciente, y que su responsabilidad más importante es la de ser capaz de descubrir, en condiciones que muchas veces no son las ideales, cómo es que un sistema nervioso en particular responde a sucesos particulares que actúan sobre sistemas sensitivos o sensoriales particulares, relacionados a su vez con otros sistemas, incluidos los encargados de procesar las percepciones a nivel central, también particulares de cada ser humano.
Así pues, comience por aceptar que, a priori, la mayor parte de las veces el sistema nervioso con el que el suyo se está comunicando o relacionando está haciendo, en función de su evolución y desarrollo, una aproximación lo más fiel posible para transmitir una información veraz, la cual ha llegado a los niveles de la consciencia desde los tejidos en los que ha tenido lugar algún suceso específico. Por eso, escuche cuidadosamente: el testimonio del paciente relacionado con las percepciones somestésicas personales puede llevar las pistas más valiosas y quizá las únicas que permitan descubrir una condición patológica subyacente. Y si el testimonio parece estar más allá de los límites de lo razonable, quizá se halle usted en el camino que conduzca a un descubrimiento de importancia para esa persona y, quién sabe, tal vez de significado histórico.
Traducido y adaptado del libro Best and Taylor, Physiological Basis of Medical Practice, 11ª edición, 1985.
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